Mis expectativas como futura TCP

Por: Sharith Angelica Altamiranda Cantillo

Estudiante de primer semestre

Recuerdo mi gran admiración por los aviones, cuando se elevaban por la pista y pasaban tan hermosos por encima mío, cosas como esas hacen que uno se sienta tan diminuto al sumergirse en las maravillas del mundo. Me preguntaba a mí misma, “¿Qué se sentirá volar en un avión?” “¿algún día subiré a uno?” ¡Mi gran sueño, ser tripulante de cabina!

Y ahí estaba yo… tan diminuta e insignificante, tan sumergida en la majestuosidad del cielo, perdida en un sin fin de nubes, atenta observando cada detalle de los aviones en el cielo, la forma tan hermosa de volar, ¡qué maravilla! ¡desde pequeña, quería comerme el mundo como si fuera una torta de chocolates!

¡Pero…ese sueño para mí era algo imposible, ja! Algo que jamás se haría realidad, lo veía tan lejos e inalcanzable que dije: “No, esto definitivamente no es para mí”; sin embargo ahora todo es diferente o al menos eso pienso, a medida que vas creciendo y entiendes mejor las cosas, te das cuenta que tus sueños no se cumplen sólo si no luchas por ellos, si desistes, si no los haces realidad, porque debes trabajar duro por ellos, luchar, persistir, esforzarte y sacrificar muchas cosas si es necesario, podemos hacer todo lo que queramos, porque somos capaces, capaces de muchas cosas. Bueno… después de todo, aquí estoy, ¡sigo aquí!, ese “imposible e inalcanzable” como yo lo llamaba, ahora es toda una realidad, un sueño hermoso que poco a poco estoy cumpliendo.

Mis expectativas como futura tripulante de cabina son llevar en alto la educación y las bases fundamentales que me enseña esta academia AFA DE COLOMBIA, prestar un buen servicio, tener siempre una buena actitud, dar a conocer mis capacidades, desarrollarlas, transmitir tranquilidad y comodidad a los pasajeros de las aerolíneas con un trato amable, cordial, eficiente y profesional. Poder formar mi hogar con base a este proyecto de vida que me he trazado, disfrutar de los días malos tanto como de los buenos, porque de ellos se aprende, pero lo más importante es tener a Dios presente en cada paso que dé.

Ser tripulante de cabina no solo es servir café, es mucho más que eso, somos de gran ayuda para muchas personas, hacemos las cosas no solo por “el sueldo que vamos a ganar”, lo hacemos por amor, somos el equipo de seguridad más importante durante los vuelos, por lo tanto, debemos velar por la seguridad de nuestros pasajeros y compañeros a bordo, incluso si está a nuestro alcance, podríamos salvar tu vida en un avión.

Decidí ser tripulante de cabina porque me encanta, porque me apasiona, porque hago todo esto con mucho amor y lo valoro sabiendo todo el esfuerzo que me costó y los sacrificios que tuve que hacer para poder llegar hasta aquí, escogí esta carrera simplemente porque la amo, amo servirle a las personas y estar siempre presta para ellas ; me siento muy capaz de lograr todo lo que me he propuesto, sé que lo voy a lograr porque es lo que he querido siempre y porque me apasiona el maravilloso mundo de la aviación.